ROBAR EL ALMA A UNA SOMBRA

Es ese momento en que no tienes suficiente, ese haz que posa su luz sobre una rama, dibujando una sombra con forma de runas, de seres fantásticos, de figuras imposibles, sobre un mar ocre de brotes y hojas secas. Es cuando el tiempo se detiene, tu retina graba, no una escena, sólo un detalle, y decides que necesitas inmortalizar ese instante. Es cuando te sucede desde temprana edad, cuando tienes la imperiosa necesidad de gritar imágenes, susurrar colores, plasmar pensamientos y sueños. Es cuando descubres que te interesan más la sombra que el objeto que la proyecta, cuando decides que tu vida va a estar guiada por unos parámetros muy concretos.

De pequeño no me gustaban las fotografías de personas. Me dedicaba a gastar carretes y carretes con fotos de árboles, rocas, pájaros, señales de tráfico, asfalto, muros, charcos, … pero nunca personas. Pensaba que alteraban las escenas, querían robar el protagonismo a momentos que eran mágicos antes de su presencia. Demasiadas almas para tan pocos disparos.

Con el tiempo empecé a añadir a mis semejantes en cada escena, siempre huyendo de un formato tipo, siempre buscando una retorcida foto con el mundo acompañado de personas, nunca de personas en el mundo.

Para que vamos a negarlo, siempre he soñado con tener la oportunidad de vivir, fotografiar y sentir como los profesionales de National Geographic. Capaces de captar el color del dolor, la rabia y la energía frenética y salvaje. Siempre me ha gustado mirar, observar y captar ese momento que quizás nunca se vuelva a repetir, siempre he tenido alma de fotógrafo.

Ahora ese sueño me ha llevado a buscar esa incertidumbre en las personas, bien porque mi profesión me lo pedía a gritos o porque suponía un reto, encontrar esa energía primitiva en cada rostro, en cada gesto, intentar mostrar su lado más sencillo, su yo de verdad aplicado a una temática, buscando la forma en que cada persona interpreta un papel, siempre el mismo pero siempre diferente. Ese es el proyecto Ella es Ángel & Diablo. Su concepto. Ni más ni menos.

Mi profesión no siempre me lo permite, pero si puedo, intento buscar ese momento para detener el tiempo, observar y captar alguno de esos instantes que nos regala la vida, robar el alma a una sombra, hacer click y ver el resultado, y a veces … es muy sorprendente.