Menos da … ¿una piedra?

En el lugar adecuado, el momento oportuno, la legislación a favor de las personas (no en su contra como actualmente) y un poco de sentido común, una piedra puede dar, quitar y decidir mucho más que las palabras vacías de los personajes que nos rodean. No es una incitación a la violencia gratuita ni a la barbarie, es una llamada a la coherencia, a la dignidad de las personas y al deber de erradicar (o corregir) los defectos de nuestros semejantes. Y nunca mejor dicho, “semejantes”, porque está claro que no todos los seres humanos somos iguales, algunos prácticamente no son ni sienten como tal, son ellos, los “semejantes”, el objetivo de mi piedra, de mis palabras.

Una piedra, arcaico elemento al que tenemos acceso, de fácil manejo y visible resultado; una herramienta perfecta para tomar decisiones reales y aplicarlas en diferentes situaciones, superficies y texturas. El material que propició el primer gran avance tecnológico de nuestra historia, el que decidió quien tenía el poder y quien lo abandonaba, sobre el que se plasmaron los primeros símbolos, los primeros dibujos, nuestro arte más primitivo, el que fuera nuestro primer cobijo, …

De resistencia probada, diferentes componentes y capacidad para guardar historias del paso del tiempo. Un duro homenaje a la vida, un frío guardián de secretos. Un beso que firma sentencias de muerte, fracturando, aplastando o, sencillamente, ocultando la luz del sol a quienes deciden saltarse las normas.

El principal causante de la extinción de los grandes reptiles, de infinitos misterios, parte y forma de cuerpos celestes que viajan y golpean el planeta que pisamos.

Algo tan digno, ¿no merece un protagonismo a su altura?, no es por dar ideas pero …, ya sabéis, una piedra en tu mano, un bocazas mentiroso/ un político corrupto/ un ladrón desalmado/ un asesino despiadado/ un violador indolente, un poco de imaginación y … problema solucionado. Lo saneada que dejaríamos la economía, abonada la tierra y la tranquilidad que respirarían las personas (las buenas digo) en su vida cotidiana. ABRAMOS LA MENTE, AGARREMOS LA PIEDRA, TOMEMOS DECISIONES.

Lo dicho, sin incitar a la violencia, con dos dedos de frente, no dejemos que los “semejantes” nos hagan la vida imposible, una piedra, una simple piedra, bien usada, puede cambiar el futuro.